Si bien el eccema es frecuente, eso no facilita la tarea de los padres de tratar de reconfortar a un niño que tiene picazón, dolor o que se siente inhibido por sus erupciones. Afortunadamente, la buena noticia es que el eccema infantil es altamente tratable. Con la orientación de un médico y un plan de tratamiento eficaz, la mayoría de los casos pueden manejarse bien.